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Todo termina siempre igual, con lágrimas en los ojos, con dolor, con reproches innecesarios; nos despedazamos el uno al otro, y aquel que queda más entero, es el encargado de montar su versión de la historia (en algún caso de re-fabricar la historia) mientras el otro animal es desterrado. El amor mata lentamente, el amor empieza a morir desde el momento en que uno se enamora, ese maldito momento en que uno forma un idolo que meses despues caerá en pedazos ante uno, el amor se muere porque jamás se podra recuperar la intensidad del primer día, porque esas torpezas graciosas del principio serán luego defectos horribles, porque ese ser de luz que hoy esta en frente tuyo sonriendote, será el monstruo inmundo de mañana.
Abrazo fuerte mi soledad, la que nunca me abandona, la que nunca me juzga ni me reprocha, para que sea mi abrigo y mi hogar. Para no volver a cometer el error de amar.




