belleza.
(De bello).
1. f. Propiedad de las cosas que hace amarlas, infundiendo en nosotros deleite espiritual. Esta propiedad existe en la naturaleza y en las obras literarias y artísticas.
Mientras una se observa en un espejo, se toca los labios, juega con ellos entre sus dedos que lentamente se van humedeciendo, bajo el vaporoso humo dulce de una vela aromatica Glade, hasta que 20 minutos o 1 hora despues de haber recorrido cada palmo de su cuerpo, las contracciones rítmicas de sus pequeños orgasmos hacen que su pelvis dibuje en el aire, las caderas se contonean y las suculentas nalgas se contraen y relajan, hasta que su dedo dibuja en el clitoris, ese pequeño circulo que detona el estallido final y hace que su vista se ennegrezca por un momento que se siente como un siglo, la respiración, el mundo y todo lo que hay en el se detiene y de repente los suaves gemidos en crecendo se transforman en un fuerte grito de liberación el cual luego se desvanece en quejidos suaves, muslos humedos y temblorosos, una sonrisa y unos ojos que se cierran suavemente.
El otro se acurruca en su silla con rabia, aparta cualquier objeto que pueda reflejar su rostro, le da vergüenza, y mientras la mano busca su erección, cuando la encuentra hala hacia arriba y hacia abajo, con furia, como si lo que sostuviera en su mano fuera una daga y se estuviera apuñalando con rabia, un seppuku fallido una y otra vez, hasta que 2 o 3 minutos más tarde hay una contracción en su miembro, y después nada más que un gruñido sordo, esperma en su mano y vacío en su cabeza. La mano derecha busca un Kleenex mientras la izquierda se toma la cara y luego viene el llanto, es el final de una triste paja, un ritual torpe y bruto que más parece un intento de suicidio, la verga vuelve a transformarse en capullo mientras se vuelve a acomodar el pantalón y se va a dormir humillado e impotente.
Los villanos solemos tener un problema terrible; bueno, no es tan terrible para nosotros, sino para los que no lo son. Los villanos tenemos la tendencia de creer que somos el heroe. Nuestra causa, desde nuestro punto de vista siempre es justa, esta pensada para ser asi y no dar lugar a discusión, y desde todo angulo desde donde lo miremos esta bien justificada. Y no entendemos jamás, por qué diablos todo se distorsiona en un punto, de tal manera que nuestros actos se trastornan y resultan siendo objeto de oprobio, indignación y asco. Yo ya sé que conmigo sucede así, y por eso no me duele. Un ejemplo: la vaca sufre bastante angustia antes de ser sacrificada para su consumo, esto ocasiona que su carne tenga superficies duras, dificiles de masticar producto de la tensión muscular que ocasiona la cercania de la muerte, porque yo pienso que, a pesar de que la mirada de la vaca no es del todo diciente, todos los seres vivos podemos sentir el momento en que nuestra llama va a ser extinta. Es por esto que un buen carnicero, debe tomar de su mazo y ablandar la carne, para lograr extirpar estos nudos (algunas personas los conocen como nervios) Después de una buena tarde de mazasos, la carne queda blanda y tierna, lista para ser tajada, empacada y consumida.
Bien, yo ya he recibido una buena cantidad de mazasos, ya no siento la angustia de sentir que soy una mala persona, ni necesito que alguien se retracte de sus palabras y me diga que no soy del todo malo, no necesito tampoco del perdon, ni necesito perdonar, ya no tengo miedo a sentir odio cuando siento que tengo que sentir odio, y se que amar es tan importante como perder. Y vaya que yo sí se perder.
Sin embargo seguiré pensando, dentro de mi macabro orden de ideas, que tengo razón y que hice lo correcto. Y bueno, si eso me hace villano mejor, no me tengo que justificar ante nadie, y mi carne ya esta lo suficientemente blanda, como para que cada dentellada que me mandes pase derecho, suave, y se desvanezca.




