El jardin de la luz


Viernes
enero 29, 2016, 12:16 pm
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-4º C

Hay una ardilla en donde vivo que siempre me ha llamado la atención, es muy gorda y tiene la cola cortada, se le debió haber escapado a algún depredador.  Hoy, después de 3 meses de no verla, la volví a ver y se me alegró el corazón.



Miercoles
enero 27, 2016, 5:21 pm
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-1º C

No puedo evitar mirar atrás y ver todo lo que tenía, ahora no tengo nada, tuve que dejar atrás todo lo que había conseguido y ahora al parecer debo empezar de nuevo.  Debo confesar que me da mucho miedo y que a veces no sé si lo voy a lograr, si tengo lo que se necesita para volver a tener lo que perdí.  Pero por otro lado, no tengo de donde escoger.



Martes
enero 27, 2016, 12:51 am
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-5º C

Me miro los zapatos, miro el hielo debajo de mis zapatos, miro el cielo gris, miro los autos, las luces, la nieve.  El olor de la carretera, el olor del bus, el olor del tren, el olor del pueblo, el olor de la ciudad.

 

 



Lunes
enero 25, 2016, 3:59 pm
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1º C

Tuve un pensamiento al azar:  Agradezco infinitamente no haberme quedado viviendo en un loop de nostalgias y relaciones tormentosas por el resto de mi vida.



Sábado
enero 24, 2016, 3:27 am
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0º C

Cuando veo las huellitas de los animalitos en la nieve me da nostalgia, extraño la paranoia humorística de las ardillas.



Viernes
enero 22, 2016, 10:43 pm
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-5º C.

Los viernes generalmente almorzamos afuera, dejo a mi esposa en el trabajo y luego voy y me parqueo frente a un Target, mientras espero que sea la hora de almorzar me pongo a mirar tonterías en mi teléfono, el auto se pone muy frío y me obliga a buscar refugio en el Starbucks que hay dentro del Target, me llevo el libro que estoy leyendo, “The Girl Who Kicked the Hornet’s Nest” de Larsson, es el último de la trilogía “Millenium” y lo quiero terminar rápido para poder ver la película que estoy muy ansioso por verla.  Logro llegar a la página 150 más o menos, antes del almuerzo.  Generalmente almorzamos alitas picantes en un sitio llamado Buffalo Wild Wings, pedí las Honey BBQ que no son para nada picantes y un vaso de agua, luego dejé a mi esposa en el trabajo y vine a casa, pasé la tarde en la sala mirando el computador, repasando ofertas de empleo, leyendo artículos y cosas en Twitter y Facebook.  A las 5 recogí a mi esposa, hicimos una parada en Target y luego fuimos al Woodfield Mall a mirar cosas, recibí una llamada de mi mamá que pensó que estábamos en riesgo por la tormenta que anunciaron para la costa atlántica, le conté que por fortuna por aquí no había riesgo, luego me contó que se había sentido enferma y me descompuse un poco.  Mi esposa andaba buscando una agenda, no la logramos encontrar en el Woodfield Mall, así que la llevé al TJ Maxx que queda al lado de la casa, le dije que no quería bajarme del auto, que no quería ver gente, ella bajó del auto y yo lloré un rato porque me sentía emocional, luego llego al auto con una coca cola y una sonrisa, nos abrazamos un rato y nos fuimos a casa.  Calentamos las alitas que habían sobrado del almuerzo y nos pusimos a mirar la tele un rato.



La guadaña
junio 16, 2015, 4:15 pm
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“Yo confieso ante Dios todopoderoso, y ante vosotros hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.”

Cuando a alguien le pasa algo muy malo, yo no puedo evitar pensar que eso también me pudo ocurrir a mi, es lo primero que pienso.

La última moda es la de la “sanción moral” todos conocemos muy bien como opera, alguien hace algo malo, es grabado en video, montado en you tube, compartido en facebook, comentado en twitter y digerido sin piedad hasta roerle los puros huesos.  No hay contexto previo, el acusado no tiene derecho a la defensa, ni siquiera hay un juicio, hay un veredicto y muchos verdugos, uno de ellos la prensa, que no contenta con botar al agua al infractor moral para deleite de los tiburones, busca en todas sus redes sociales cualquier otro suculento indicio de su mal carácter para continuar el festín, desenterrar al muerto para volver a matarlo, ya no nos conformamos con impartir “sanciones morales” también tiene que haber humillación, y entre más humillantes los detalles, mucho mejor.

Como la violencia y la humillación es virtual y sicológica no duele, no existe, no pasa nada, todos nos reímos y mañana pasaremos al siguiente personaje, ojalá sea mujer, con eso no solo nos reiremos de su desgracia, también podremos cualificarla, cuantificarla, ¿esta buena? ¿aguanta? ¿la pelarán en Soho?

El otro día leí este artículo que me puso a pensar mucho acerca de como uno podía arruinarse la vida en 140 caracteres, en un segundo, una broma de mal gusto, un comentario salido de tono, yo tengo muchos de esos, yo no soy la persona más brillante y estoy lleno de imprecisiones, de salidas en falso, de comentarios políticamente incorrectos, de pensamientos impuros.  Si algún día cometo un error, y en el fragor del momento se me salen las palabras más terribles que se le pueden ocurrir a una persona: “¿Usted no sabe quien soy yo?” además del video en el que seré presentado sin contexto alguno como el más vil de los seres que ha parido nuestra tierra, ¿escudriñaran mis redes sociales? ¿desterraran cada uno de los tweets que he escrito en el que expongo lo peor de mi? ¿seré apedreado (virtualmente, de manera que no duela)? ¿se me condenará al exilio?

Yo sigo creyendo en el principio de la presunción de inocencia, y sigo creyendo que uno es inocente hasta que se demuestre lo contrario en un juicio con todas las garantías de la ley, pero sobre todo creo que no soy quien para juzgar a los demás porque yo también he cometido errores, tengo fallas, yo no tengo un pedestal moral al cual treparme cada vez que aparece el siguiente juicio mediático.  Y creo que esto de la sanción moral, lejos de prestar un servicio o crear una sociedad más justa, hace todo lo contrario, es una guadaña que no perdona, que no mira, que no mide y que no tiene piedad con nadie.

Estoy de vuelta en mi blog.




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